martes, 6 de febrero de 2007

El día que todos se convirtieron en televisores

El despertador sonó a las ocho menos cuarto, como llevaba haciendo de lunes a sábados durante los últimos dos años, y Nacho arrojó hacia arriba con fuerza el edredón de su cama mientras dejaba escapar un gran bostezo.
Tras tomar una ducha rápida y un café que tenía hecho desde la noche anterior, Nacho salió de casa con el mismo sueño de siempre, preparado para pasear por las misma calles de siempre, para coger el autobús de siempre que le dejaría en la entrada de la empresa. Lo que realmente no esperaba ver era lo que se encontró nada más salir del portal. Una madre caminaba junto con su hijo, de unos siete años de edad. Ambos tenían un televisor en el lugar donde debía estar su cabeza, en el de la madre podía verse un magazine matinal, donde una chica de treinta y cinco años con un cutis excelente hablaba sobre las ventajas de la leche de soja, en el del hijo podían verse dos personajes de dibujos animados enzarzados en una violenta pelea. Nacho no daba crédito a lo que estaba viendo, debía tratarse de un disfraz, probablemente el colegio del chico hiciese una fiesta, pero aún así era un disfraz muy raro. No tardó en encontrarse con Félix, su antiguo compañero del equipo de baloncesto. Félix llevaba un traje italiano y en lugar de su cabeza llevaba un televisor en el que podían verse unas letras blancas sobre fondo azul con los resultados de la bolsa, agitaba el brazo saludando a Nacho. Nacho restregaba sus ojos con fuerza, no podía dar crédito a lo que estaba viendo. Su expresión reflejaba pavor. Acababa de ver a un joven de unos quince años, en su pantalla se veía una película erótica, una chica de unos veinte llevaba un videoclip, todos, absolutamente todos llevaban su televisor sustituyendo a la cabeza, cada uno emitiendo un programa distinto. Nacho corrió asustado, quería verse en un espejo, quería comprobar qué tenía él en lugar de su cabeza, no podía creer lo que estaba pasando. Al girar la esquina se paró frente a un escaparate donde pudo ver reflejada su cara. Su cabeza seguía allí, nada la sustituía. Nacho la palpaba con sus dos manos, soltando un suspiro de alivio. Vio venir por el reflejo del escaparate a Marcelino, su vecino de arriba, que también mantenía la cabeza en su sitio. Marcelino se acercó a él diciéndole:

- Tranquilo, Nacho, no te preocupes. La televisión corrompió sus mentes y les ha transformado en lo que ves. Pero tú tranquilo, los que no nos dejamos influenciar quedamos a salvo.

Nacho continuó camino de la parada de autobús, ¡era todo tan extraño! No podía haber ocurrido algo tan irracional, las cabezas no se transformaban en televisores. No podía aceptar lo que Marcelino había dicho. De repente oyó pasos avanzando cada vez más rápido hacia él, los individuos con cabeza de televisores le perseguían, como si quisieran atacarle. Nacho corrió todo lo rápido que pudo, todo lo que sus piernas le dejaban correr. Comenzó a escucharse un sonido, como el de una campana que hacía ¡Ring, ring! El sonido se repetía cada cinco segundos, ¡Ring, ring! Nacho comprendió y abrió los ojos, el sonido lo hacía su despertador. Todo había sido una horrible pesadilla. Arrojó hacia arriba con fuerza el edredón mientras bostezaba y se encaminó hacia el baño para darse una ducha rápida. Cuando se miró al espejo vio que en lugar de cabeza tenía un televisor, un televisor emitiendo una serie policíaca.

8 comentarios:

Capitán Pescanova dijo...

Nadie escaparía de tener unas antenas por orejas, vaya historia.
Un saludo, eilen.

El argonauta enmascarado dijo...

Detrás de tu estupendo y original relato está el verdadero simbolismo de lo que ha llegado a influir en nuestras vidas eso que llamamos "la caja tonta".
Su poder -aún en sueños- puede transportarnos a que imaginemos esa caja como una parte tan importante de nuestro cuerpo como es la cabeza. ! Casi “na”¡ lugar donde moran las ideas, el pensamiento, el conocimiento,...

La influencia de la TV es tan grande, que llegamos a imaginarla como parte de nuestro cuerpo.

¿Dónde vamos a parar -diría mi padre-?

Saludos, eilen.

scarlett dijo...

Muy buena, ahora tengo miedo de mirarme en el espejo y ver en mi cabeza una peli de tarantino:P

Sakkarah dijo...

Llegará un día que uno se levante y tenga en su cabeza un ordenador.

Esta mañana, al mirarme en el espejo vi que yo ya la tenía. En su pantalla, un blog, Eilen, con la imagen de un televisor...

Cuando me fui a echar las manos a la cabeza, ví que mis dedos eran teclas, y mis brazos teclados...

Un beso, guapo.

Eilen dijo...

capitán pescanova: La verdad es que no, no creo que nadie se hubiera librado. Pero me gusta imaginar que al menos un par de personas hubiesen escapado de tan triste destino. Saludos ;)

el argonauta enmascarado: La verdad es que sí, el hecho de que haya imaginado que la televisión sustituye a nuestras cabezas refleja su gran influencia, espero que este relato esté muuuy equivocado. Un saludo.

scarlett: Jajaja, hombre si la película está entretenida al menos habrás pasado un buen rato, lo malo es mirarte y ver a gran hermano :p.

sakkarah: ¡Huy, huy, huy! Ten cuidado con los blogs que visitas, sakkarah. Como tú dices, los ordenadores están influenciándonos tanto o más que la televisión, es triste pero cierto.
Un beso.

Toy folloso dijo...

Si amanezco un dia con una tele en vez de melona, ( y con Teletienda sintonizada, me temo) directamente paso a cortarme la yugular.
Gracias por apuntarme en tu cuadernillo; intentaré corresponderte, si Blogger me deja.

Eilen dijo...

Hola toy, no seas tan dramático hombre, no te cortes la yugular, simplemente apágate la cabeza o pon el canal de documentales (mejor cultura que consumismo).
Un saludo.

el_Vania dijo...

Lo curioso de esto, es que aunque existan personas con cabeza normal, su cara no deja de ser una pantalla. Y sus bocas el altavoz por el que escupen todo tipo de temas que muchas veces no vienen al caso. Lástima no contar con un mando a distancia para poder callar a alguien de vez en cuando... si bien eso sería censura, no?
Perdona por tardar en comentar Eilen, pero el pu*o trabajo no me deja tiempo para nada...!
Salud/OS!